miércoles, 3 de septiembre de 2008

Pedro Calderón de la Barca 2


Pedro Calderón de la Barca
(1600-1681)
Don Pedro nos enseñó que la vida es sueño y, también, que la vida puede ser teatro, en verso por supuesto. Los sucesos vitales importantes que queremos que funcionen los preparamos con antelación visualizándolos, meditándolos, en definitiva, "ensayándolos" para que salga todo bien: eso es vivir con medida. La medida lo es todo porque dependerá de ella que nuestra vida fluya en armonía y equilibrio. Cuando hacemos todo esto estamos, de alguna forma, "teatralizando" la vida. Cuando actuamos al revés, es decir, cuando nos enfrentamos al teatro, nos damos enseguida cuenta de que el teatro no es la vida pero, al menos el de Calderón, debe estar lleno de vida. De otra forma todo se desmorona, se torna "mortal" como diría el maestro Brook. ¿Cuántos atropellos se han hecho en nombre de Don Pedro y en nombre del teatro clásico? ¿Quién dice que el teatro clásico es aburrido? Aquel que no ha presenciado jamás una puesta en escena donde todo el equipo, desde los actores al director, no han entendido que la vida y el teatro están muy estrechamente ligados, que son una carretera de doble dirección: Teatralizamos la vida igual que llenamos de vida el escenario. Esta es sólo una de las innumerables lecciones que el genio de Calderón de la Barca nos dejó y por ello es quien es, y por ello le estamos tan agradecidos. ¡Gracias maestro del teatro y de la vida!
La devoción de la cruz
(fragmento)
JULIA
¿Qué es esto?
¿Tú en esta casa?
EUSEBIO
El rigor
de mi desdicha, y tu amor
en tal peligro me ha puesto.
JULIA
Pues ¿cómo has entrado aquí
y emprendes tan loco extremo?
EUSEBIO
Como la muerte no temo.
JULIA
¿Qué es lo que intentas así?
EUSEBIO
Hoy obligarte deseo,
Julia, porque agradecida
dés a mi amor nueva vida,
nueva gloria a mi deseo.
Yo he sabido cuánto ofende
a tu padre mi cuidado:
Que a su noticia a llegado
nuestro amor, y que pretende
que tú recibas mañana
el estado que desea,
para que mi dicha sea,
como mi esperanza, vana.
Si ha sido gusto, si ha sido
amor el que me has mostrado,
si es verdad que me has amado,
si es cierto que me has querido
vente conmigo; pues ves
que no tiene resistencia
de tu padre la obediencia,
deja tu casa; y después
que habrá mil remedios piensa;
pues ya en mi poder, es justo
que haga de la fuerza gusto,
y obligación de la ofensa.
Villas tengo en que guardarte,
gente con que defenderte,
hacienda para ofrecerte
y un alma para adorarte.
Si darme vida deseas,
si es verdadero tu amor,
atrévete, o el dolor
hará que mi muerte veas.

No hay comentarios: